Un teambuilding clásico que consiste en desafíos de agilidad, velocidad y apoyo mutuo. Durante la mayor parte del evento, los participantes están atados entre sí con una cuerda, lo que no solo mejora la capacidad de escuchar y buscar compromisos, sino también la responsabilidad, iniciativa y pensamiento estratégico. El líder tiene la oportunidad de ver a los empleados en nuevas situaciones y evaluar el potencial de liderazgo de cada uno.